Área Musical

Objetivo Particular:
Capacitar musicalmente a los participantes para mejorar la calidad de su servicio.

En este sentido es en donde la mayoría de los grupos sienten que tienen mayor falta de preparación. No hay que engañarse. Es claro que cualquier integrante de un grupo musical de animación litúrgica debería tener conocimientos de música, evidentemente. Pero si esos conocimientos no están fundamentados en las dos áreas de las que se ha hablado anteriormente, el canto resultará, como dice San Pablo a los Corintios, en "bronce que suena o campana que retiñe". Es por ello que antes que buscar formación musical deben fortalecerse, al menos de manera paralela, esos aspectos humanos y de fe en los grupos y de manera personal, para darle alma al trabajo musical, para darle un verdadero sentido.

Si no se tienen conocimientos musicales, debe buscarse algún medio por el cual obtenerlos, de esa manera se puede hacer un trabajo más digno, musicalmente hablando. Pero saber teoría musical no es suficiente, deben también tenerse conocimientos acerca de cómo funciona la voz humana y cómo manejarla. Es importante saber clasificar las voces de los integrantes de un grupo y enseñar técnicas adecuadas de respiración y emisión de la voz.

También será importante tener conocimientos básicos de armonía, saber construir acordes mayores, menores y séptimos, como mínimo, y además ser capaces de aplicar esos conocimientos de armonía al trabajo vocal. Si, por otra parte, se pudieran leer partituras habría un gran terreno ganado.

También son necesarios conocimientos de dirección coral para aquellos que tienen que desempeñar esa función. Aunque de nada sirve que haya un director, si el grupo no tiene una disciplina de trabajo, si la puntualidad y el respeto al tiempo de los demás no es parte de la forma de trabajo del grupo.