Prepara tu ánimo para entrar en la oración. El Señor te va a dirigir su mensaje por medio de su Palabra. Por tu parte, deja a un lado todo lo que te puede distraer de este encuentro con el Amado, en silencio y en diálogo.

Sólo el silencio te hará escuchar el intercambio que el Señor quiere ofrecerte.

Orar es callar para escuchar, callar para tener hambre de la Palabra, callar es posibilitar que la Palabra te diga los secretos de Dios.

Orar es hacerse consciente de la llamada de Dios a la interioridad. Y abrirse a esa llamada como tierra reseca, agostada, sin agua.

Orar es sentirse habitado por el Señor, en el silencio de uno mismo, para admirar a Dios, que quiere estar contigo para siempre.

Invocamos al Espíritu, que es el gran Artífice de este encuentro de paz, silencio y amor: Veni, Sancte Spiritus.

Ven, Espíritu Santo,
te abro la puerta,
entra en la celda pequeña
de mi propio corazón,
llena de luz y de fuego mis entrañas,
como un rayo láser opérame
de cataratas,
quema la escoria de mis ojos
que no me deja ver tu luz.

Ven. Jesús prometió
que no nos dejaría huérfanos.
No me dejes solo en esta aventura,
por este sendero.
Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
Te necesito en mi noche
como una gran tea luminosa y ardiente
que me ayude a escudriñar las Escrituras.

Tú que eres viento,
sopla el rescoldo y enciende el fuego.
Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
Tengo las respuestas rutinarias,
mecánicas, aprendidas.
Tú que eres viento,
enciende la llama que engendra la luz.
Tú que eres viento, empuja mi barquilla
en esta aventura apasionante
de leer tu Palabra,
de encontrar a Dios en la Palabra,
de encontrarme a mí mismo
en la lectura.

Oxigena mi sangre
al ritmo de la Palabra
para que no me muera de aburrimiento.
Sopla fuerte, limpia el polvo,
llévate lejos todas las hojas secas
y todas las flores marchitas
de mi propio corazón.

Ven, Espíritu Santo,
acompáñame en esta aventura
y que se renueve la cara de mi vida
ante el espejo de tu Palabra.
Agua, fuego, viento, luz.
Ven, Espíritu Santo. Amén.

(A. Somoza)