A ti mismo, que te olvidas con frecuencia de que Dios te ama, vive dentro de ti y te anima siempre a caminar en sus sendas.

A Jesús, que me invita a pertenecer a su familia espiritual, para vivir de acuerdo a la voluntad del Padre.

Intentaré vivir esta semana de acuerdo a la amistad que siempre me ofrece el Padre Dios impulsado por esta pequeña oración: Yo confío siempre en ti, Jesús, y quiero ser de tus íntimos, de tu familia.