Diálogo fraterno, camino hacia la paz: Palabras del Papa Francisco a nuevos embajadores ante el Vaticano (23/05/2019)

Diálogo fraterno, camino hacia la paz: Palabras del Papa Francisco a nuevos embajadores ante el Vaticano (23/05/2019)

En su discurso a los Embajadores de Tailandia, Noruega, Nueva Zelanda, Sierra Leona, Guinea, Guinea Bisáu, Luxemburgo, Mozambique y Etiopia, el Santo Padre les pidió que transmitan a sus respectivos Jefes de Estado, su estima personal y sus oraciones por ellos y por cada uno de los países a los cuales representan.

“El diálogo, la compasión y la difusión de una cultura de la tolerancia, la aceptación de los demás y la coexistencia entre los seres humanos contribuirían en gran medida a reducir muchos de los problemas económicos, sociales, políticos y ambientales que asedian a gran parte de la humanidad”, dijo el Papa Francisco a los nuevos Embajadores no residentes, acreditados ante la Santa Sede, a quienes recibió en audiencia con ocasión de la presentación de sus cartas credenciales, la mañana de este 23 de mayo, en la Sala Clementina del Vaticano. Transcribimos a continuación, el texto completo de su discurso, traducido del italiano:

Excelencias:

Doy mi cordial bienvenida a todos ustedes con motivo de la presentación de las Cartas que los acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios ante la Santa Sede de vuestros países: Tailandia, Noruega, Nueva Zelanda, Sierra Leona, Guinea, Guinea-Bissau, Luxemburgo, Mozambique y Etiopia. Les pido que transmitan mis sentimientos de estima a los Jefes de Estado de sus respectivas naciones y les aseguren mis oraciones por ellos y por los pueblos a los que sirven.

Aprovechando esta oportunidad, al comienzo de su misión, para reconocer las diversas contribuciones positivas que sus países aportan al bien común del mundo, permítanme referirme a la alta responsabilidad que compartimos en la protección de los más vulnerables entre nuestros hermanos y hermanas. La necesidad urgente de prestar atención a los más pobres de nuestros ciudadanos es un deber claro, que se expresa elocuentemente cuando, respetando la diversidad legítima, nos unimos para promover su desarrollo humano integral. Esta unión tiene un nombre concreto: ¡fraternidad!

Dado que tenemos que enfrentar desafíos globales cada vez más complejos, es justo subrayar la importancia de la fraternidad, para trabajar juntos a la hora de garantizar que una coexistencia equitativa y pacífica no sea una mera estrategia sociopolítica, sino un ejemplo de esa solidaridad que va más a fondo respecto al deseo mutuo de lograr un objetivo compartido. Además, esta fraternidad puede reconocerse en el deseo universal de amistad entre las personas, las comunidades y las naciones, aunque nunca puede considerarse segura de una vez por todas. La violencia y los conflictos armados son una de las mayores las mayores amenazas para vivir juntos en armonía. Sin embargo, la dolorosa lección de la división y del odio nos enseña también que la paz siempre es posible. La resolución de los conflictos y la reconciliación son signos positivos de la unidad que es más fuerte que la división y de la fraternidad que es más poderosa que el odio.

Es muy alentador presenciar los esfuerzos que está haciendo la comunidad internacional para superar las situaciones de conflicto armado y crear caminos hacia la paz, y ver cómo el diálogo fraternal es indispensable para alcanzar este precioso objetivo. En efecto, el diálogo, la comprensión, la difusión de la cultura de tolerancia, de la aceptación del otro y de la convivencia entre los seres humanos contribuirían en gran medida a reducir muchos problemas económicos, sociales, políticos y ambientales que asedian a gran parte de la raza humana (cf. Documento sobre la Fraternidad Humana, Abu Dhabi, 4 de febrero de 2019).

Estimados embajadores, cuando se preparan para asumir sus nuevas responsabilidades al servicio de sus naciones, les aseguro la colaboración y la ayuda de los diversos organismos de la Santa Sede. Tengan la seguridad de mis oraciones acompañadas de mis mejores deseos para su importante misión, mientras invoco abundantes bendiciones divinas sobre ustedes, sus familias y todos sus conciudadanos.