“La idolatría nace de nuestra incapacidad de confiar en Dios, – recordó el Papa Francisco en la Audiencia General – de reconocerlo como el Señor de nuestra vida, el único que nos puede dar la verdadera libertad”. El Papa continuó la mañana de este 8 de agosto con la reflexión sobre el primer mandamiento del Decálogo, profundizando en la idolatría con la escena bíblica del becerro de oro, que representa el ídolo por excelencia. “Los ídolos nos prometen libertad pero, en cambio, nos hacen sus esclavos”, dijo el Pontífice en esta segunda catequesis del mes de agosto.