En su homilía de la Misa celebrada en Casa Santa Martha este 12 de marzo, el Santo Padre afirmó que el verdadero cristiano no se detiene ante la primera gracia recibida, sino que siempre va adelante, porque busca la alegría de estar con el Señor. "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen". Es un reproche que, en el pasaje evangélico del día, Jesús dirige al funcionario del rey que sale a su encuentro en Galilea para pedirle que cure a su hijo enfermo. La gente sabía que Jesús había hecho ya tantos milagros. Y Jesús parece perder la paciencia porque considera que el prodigio es lo único que cuenta para ellos.